Europa y Asia Central

CONTEXTO GENERAL

La situación de los derechos humanos en Europa Oriental y Asia Central no ha dado muestras de mejora durante el año 2011. La ausencia de estado de derecho, la centralización del poder en el ejecutivo y una judicatura débil siguen siendo el denominador común en toda la región. El sistema judicial fue utilizado para perseguir las voces disidentes y castigar a quienes denunciaron abusos a los derechos humanos. En Azerbaiyán, Belarús, Federación Rusa, Kazajstán, Kirguistán, Turkmenistán y Uzbekistán, DDH debieron enfrentar acusaciones fabricadas iniciadas por autoridades locales o funcionarios encargados del hacer cumplir la ley, cuyos abusos habían sido expuestos. Incluso en los casos que resultaron en absoluciones, estos juicios obstaculizaron la labor de las organizaciones de derechos humanos al privarles de tiempo y recursos necesarios. La impunidad continuó reinando en muchos países. En el Cáucaso Norte, los funcionarios de la ley siguieron victimizando a quienes expusieron sus abusos. En Chechenia, las defensoras y defensores comprometidos en la investigación de torturas, desapariciones forzadas o ejecuciones extrajudiciales, fueron amenazados abiertamente por funcionarios del estado. Varias organizaciones de derechos humanos sufrieron hostigamiento, interrogatorios e inspecciones, pero decidieron no denunciar públicamente estas situaciones por temor a represalias. Funcionarios del estado se dirigieron a los familiares de DDH para hacerles llegar el mensaje de que debían poner fin a su tarea. En Daguestán, DDH y abogados continuaron sufriendo amenazas, intimidación y hostigamiento judicial por defender a personas acusadas bajo legislación antiterrorista. Los ataques y persecuciones de defensoras y defensores de derechos económicos, sociales y culturales fueron en aumento. En muchos países, DDH son retratados como un obstáculo para el desarrollo económico. En Kazajstán, los sindicalistas y quienes apoyan las demandas de los trabajadores de la industria del petróleo y del gas en la región de Mangistau, fueron víctimas de hostigamiento judicial, detención ilegal, ataques físicos y la dispersión violenta de manifestaciones de protesta. En Uzbekistán, DDH que denuncian el uso del trabajo infantil forzoso en los campos de algodón, también fueron víctimas de amenazas, interrogatorios y detenciones. En Azerbaiyán, manifestantes que protestaban contra desalojos forzados en Bakú fueron intimidados y la oficina de una ONG derribada. Defensoras y defensores de los derechos de personas LGBTI sufrieron amenazas, ataques, intimidación y campañas de difamación en todos los países de la región. En Asia Central, Cáucaso Norte y Azerbaiyán, la atmósfera de intolerancia fue tal que las defensoras y defensores LGBTI no pudieron operar de manera abierta por temor a ser objetivo de ataques. En la Federación Rusa, los desfiles del orgullo gay siguieron prohibidos sobre la base de la incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad de los participantes. Las autoridades siguen usando un lenguaje despectivo en su discurso público, lo que afecta la labor y legitimidad de estas defensoras y defensores. En San Petersburgo, un festival internacional LGBTI fue atacado por miembros de organizaciones religiosas y, en noviembre, la Asamblea Legislativa aprobó reglamentaciones que criminalizan en la práctica la labor de las ONGs LGBTI. Actos organizados a favor de los derechos LGBTI también fueron prohibidos en Serbia. La libertad de reunión pacífica continua siendo restringida en muchos de los países de la zona, y la organización de mítines pacíficos está sometida a un régimen de solicitud de autorización previa. Se han recibido denuncias desde Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Federación Rusa, Kazajstán, Serbia y Uzbekistán. En distintas ciudades de la Federación Rusa, se siguieron realizando manifestaciones en defensa del Artículo 31 de la Constitución, que protege la libertad de reunión. Éstas continuaron siendo dispersadas sistemáticamente por la policía y los participantes son arrestados. Las defensoras y defensores que luchan contra la xenofobia y el racismo aún operan en ambientes muy hostiles en toda la región, incluyendo Europa Oriental. Se han alcanzado algunos progresos en la Federación Rusa, donde las autoridades parecen haberse dado cuenta del peligro que representan los grupos paramilitares de ultra derecha fuera de control. Así, fueron sentenciados los asesinos de Stanislav Markelov, abogado de derechos humanos, y de Anastasia Baburova, periodista, al igual que otros responsables individuales de agresiones físicas y homicidios de inmigrantes. Sin embargo, el nacionalismo y las actitudes negativas hacia las personas provenientes del Cáucaso y Asia Central continúan incrementándose. En Kirguistán, la falta de una investigación seria sobre los choques violentos entre etnias acaecidos en la región sur del país en 2010, sigue afectando a DDH. Quienes brindaron asistencia a personas de origen uzbeco fueron calificados de anti-patrióticos, e intimidados y agredidos físicamente. En varios casos, abogados de derechos humanos fueron intimidados y victimizados incluso dentro de las salas de justicia. En Uzbekistán, fue bien recibida la liberación de Maxim Popov, Yusuf Juma, Norboy Kholjigitov y Jamshid Karimov, defensores de los derechos humanos. Sin embargo, defensoras y defensores siguen siendo arrestados, cumplen largas condenas y son víctimas de torturas en prisión, agravadas por la falta de atención médica. Front Line Defenders ha recibido denuncias de que autoridades carcelarias forzaron a DDH en detención a firmar declaraciones donde afirman haber sido bien tratados en prisión, posiblemente para evitar eventuales denuncias futuras por maltrato. Las defensoras y defensores que se niegan, son sometidos a tortura. En Turquía, una serie de DDH, abogados, sindicalistas, políticos, intelectuales y académicos comprometidos con actividades pacíficas a favor de los derechos de la minoría kurda, fueron convertidos en blanco de sucesivas olas de arrestos en los meses de abril, septiembre y noviembre, bajo la fachada de la lucha contra el terrorismo. Cuatro destacados integrantes de la Asociación de Derechos Humanos (IHD, en turco) fueron acusados de ser “miembros de una organización ilegal” y otros varios permanecen detenidos preventivamente, entre ellos el señor Muharrem Erbey, Vicepresidente General de la IHD.

En la Federación Rusa, el aumento de la xenofobia y el racismo afectó la seguridad de los/as DDH que trabajan sobre el racismo y alcanzó su pico hacia fines del 2010, con una gran manifestación de los grupos de ultra derecha en el centro de Moscú y los choques entre etnias en varias ciudades rusas. Los/as defensores/as de los derechos ambientales y activistas por los derechos LGBTI enfrentaron amenazas y agresiones físicas. En septiembre de 2010, varias ONG fueron víctima de inspecciones sorpresivas en masa de parte de las autoridades federales en una escala sin precedentes. Durante todo el año, las manifestaciones pacíficas organizadas por la iniciativa cívica “Estrategia 31” en defensa del Artículo 31 de la Constitución Rusa (que garantiza la libertad de asamblea) fueron sistemáticamente dispersadas por la policía y los manifestantes, arrestados.

La ausencia del estado de derecho en la región del norte del Cáucaso afectó la labor y seguridad de los/as DDH que intentaban investigar casos de torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. La brutalidad y la ausencia de toda investigación seria de dichos crímenes contribuyeron al fortalecimiento de los movimientos islamistas radicales. La labor por los derechos humanos en el norte del Cáucaso sigue siendo de alto riesgo, y los/as DDH continúan siendo víctimas de serias amenazas, entre otros de parte de funcionarios del estado. En Chechenia no hubo progresos en la investigación de los asesinatos de la Sra. Natalia Estemirova, Zarema Sadulayeva y su esposo Alik Dzahabrailov, defensores de los derechos humanos. En Daguestán, abogadas defensores/as de los derechos humanos fueron amenazadas y agredidas por la policía.

En Georgia, defensores/as de los derechos humanos que trabajan por los derechos de los prisioneros políticos siguen recibiendo amenazas y son víctimas de brutalidad policial durante las manifestaciones. La guerra entre Rusia y Georgia de agosto de 2008 sigue siendo un tema sensible, y publicar cualquier información que no coincida con la versión oficial de los eventos provocó represalias contra los autores, etiquetados como antipatriotas.

Las elecciones que se realizaron en Belarús, Kirguistán y Ucrania. En Belarús, después de las elecciones de diciembre llegó una grave ofensiva contra la sociedad civil. Varios/as DDH permanecen detenidos al momento de redactar estas líneas. En Ucrania, la situación de derechos humanos comenzó a deteriorarse después de las elecciones presidenciales del mes de febrero de 2010. La libertad de prensa fue restringida y varios/as DDH fueron víctimas de amenazas de muerte y agresiones. Es decepcionante que Ucrania no logre mantener su rol anterior de fuerte liderazgo con relación a la protección de los derechos humanos.

En Kirguitán, después de la salida del destituido Presidente Bakiev, muchas personas fueron víctimas de conflictos de violencia entre etnias entre grupos kirguís y uzbecos en el mes de junio, en el sur del país. Desafortunadamente, no existió una intervención efectiva de las autoridades para proteger a la población civil. Las investigaciones penales iniciadas después de los incidentes no fueron ni independientes ni efectivas, los procesos en la corte no cumplieron con los estándares internacionales de un juicio justo, lo que trajo como consecuencia la condena a cadena perpetua de Azimjan Askarov, destacado defensor. La situación en el sur siguió siendo peligrosa para las personas de etnia uzbeca y para defensores/as de los derechos humanos que las protegen. Las amenazas, los insultos, los ataques físicos, entre ellos contra abogados en las salas de la corte, se han convertido en rutina cotidiana para activistas de derechos humanos.

En el 2010, el gobierno de Kazajstán hizo más estricto el control sobre los medios independientes, las ONG, y la sociedad civil, y comenzaron a motivar procesos judiciales motivados políticamente contra las voces críticas. Los/as DDH que trabajan a favor de los derechos sociales fueron golpeados/as por la policía y arrestados/as. Evgeniy Zhovtis, una de las figuras clave del movimiento de derechos humanos y director del Buró Internacional de Derechos Humanos de Kazajstán, permanece detenido pese a la intensa presión internacional a favor de su liberación.

Afortunadamente, Armenia abandonó una propuesta de reforma legislativa que estaba en consideración a fines del 2009, y que podría haber significado un estricto control del gobierno sobre las ONG. Pese a esta buena noticia, el ambiente sigue siendo restrictivo: la libertad de prensa sigue limitada, los periodistas independientes siguen siendo amenazados y agredidos.

Turkmenistán todavía ostenta el peor informe respecto de derechos humanos en la región. Está prohibido llevar a cabo cualquier tipo de tarea a favor de los derechos humanos a la vez que los/as periodistas independientes son monitoreados de cerca por las autoridades. La Internet sigue bajo el control del estado. La represión ha llegado inclusive a los/as activistas de derechos humanos en el exilio, al punto que la delegación de Turkmenistán a la OSCE intentó impedir la participación en esas reuniones de los/as DDH. Front Line recibió informes confiables sobre las graves amenazas recibidas por los/as DDH de Turkmenistán que residen en países europeos.

También es de extrema preocupación la situación de los/as DDH en Uzbekistán, donde por lo menos 16 defensores/as siguen cumpliendo largas sentencias a prisión en condiciones durísimas. Los grupos de derechos humanos y organismos internacionales no tienen acceso a las cárceles y es muy limitada la información sobre las condiciones de salud y de detención de los/as DDH. La mayoría de ellos/as siguen siendo víctimas de advertencias formales de parte de las autoridades de la prisión por presuntas violaciones a las reglas internas de la cárcel, lo que resulta en que quedan excluidos de la amnistía presidencial anual. Otros/as DDH fueron sentenciados/as a condenas a prisión durante el año ignorando completamente los garantías de un juicio justo. Las manifestaciones pacíficas son prohibidas y aquellas protestas pacíficas no autorizadas fueron dispersadas por la fuerza.

URGENT CASES

2012/05/10

El 18 de marzo de 2012, negaron al Sr. Uktam Pardayev una visa para salir de Uzbekistán y el 29 de marzo pasado, también negaron –temporariamente- una visa de salida al Sr. Mamir Azimov; hasta la fecha no ha tenido noticias sobre su solicitud.

2012/04/29

El día 16 de abril de 2012, la Sra. Roza Tuletaeva ha testificado ante la corte que fue torturada mientras estuvo detenida, después de haber sido arrestada en su domicilio del 3 de enero de 2012.

2012/04/29

El día 18 de abril de 2012, el Sr. Idrak Abbasov fue brutalmente golpeado por guardias de seguridad de la compañía petrolera SOCAR cuando filmaba la demolición de una casa en el asentamiento Sulu Tepe, en los suburbios de Baku.

2012/04/25

El 19 de abril de 2012, el Sr. Lukpan Ahmedyarov recibió dos balazos en el corazón y ocho heridas de arma blanca. Fue hospitalizado, intervenido quirúrgicamente durante tres horas, y actualmente está recluido en una unidad de rehabilitación.

2012/04/21

El 16 de abril de 2012, aproximadamente a las 09:00 horas, el Sr. Alexey Dmitiriev, defensor de los derechos humanos y ecologista, fue salvajemente golpeado en las escaleras del edificio de apartamentos donde reside, en los suburbios de Moscú.

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